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Spacey-Noises
by Georges Bormand
¿Quien ha dicho que en el espacio no se oye ningún sonido? Es cierto
para uno que esta en el vacío, seguro, pero no lo es dentro de una nave
espacial. Cuando la nave corre a miles de kilómetros por segunda, el
frotamiento en las paredes de las moléculas de hidrogeno es suficiente
para producir un silbido permanente que resuena en toda la nave.
Y el sonido se hace más agudo cada vez que la nave acelera; sin contar
los encuentros con nubes más o menos densas de gases o de átomos
variados. Es una música lancinante. Quizá es, en cierto modo, la música
de las esferas que había prometido Huyghens?
Algunos astronautas no la soportan y la esconden bajo música o sus
grabaciones preferidas; pero a mi me gusta, es la música de mis viajes;
cuando no estoy en vuelo, la echo mucho de menos. El menor cambio de
tono o de amplitud me despierta del sueño más profundo.
He grabado algunos minutos de los sonidos más bellos (a mi entender),
así como imágenes de las pantallas de control de la nave asociadas con
estos sonidos.
Cuando les muestro, algunos se compadecen de mi: « ¿Como puede usted
soportar tal jaleo durante un vuelo entero? »
Yo les compadezco a ellos que no saben como reconocer lo bello. Pobres.
Se debe, con verdad, decir que el vuelo en cual grabé estos sonidos no
fue un vuelo muy fácil; el cohete rozó un asteroide muy gran; cuando
digo rozó… pasó a unos diez kilómetros del asteroide; pero, a diez
kilómetros de distancia del corazón rocoso, la concentración en
moléculas gaseosas era ya cien veces mayor que en el vacío “absoluto” y
el concierto debido a la metralla golpeando las paredes de la nave fue
proporcionalmente acrecentado. Con todo, contando las maniobras para
evitar el asteroide cuando lo había descubierto y las necesarias para
corregir la trayectoria compensando ambas desviaciones, la de evitar el
asteroide y la debida a su atracción, hube de trabajar como un loco
durante horas; luego la grabación también me recuerda cuanta prudencia
se necesita cada vuelo.
Pero ya es hora de dedicarme al vuelo, antes que ocurra un accidente
mientras que os hablo... |